Descubriendo la vida en Trondheim | Erasmus

Hace ya casi 3 meses que partí de mi querida Madrid.

Digo querida porque no añorar lo que ha sido mi casa durante los últimos 21 años habría sido extraño. Nunca pensé que dos ciudades pudieran cambiar tanto. No lo digo por la temperatura que aunque esta mañana variara en 15 grados respecto a Madrid (allí hacía frío a 5ºC y aquí estábamos a -10ºC) lo digo por todo lo demás, la gente Noruega es bastante más cerrada.

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Es difícil de comprender algo tan simple como hacer un pequeño saludo “Hey” cada vez que ves a alguien conocido… como queriendo decir “Hola, te he visto y te saludo como por educación” o “Oye nos presentaron el otro día y me acuerdo de ti” intentando no parecer borde. Para ellos es sinónimo de tener que pararse a hablar y eso no suele terminar de convencerles.

Respecto a la vida aquí pues que te voy a decir es como vivir en un sueño constante porque cuando llegué todo era de color verde (y aunque creamos lo contrario la gente de Madrid no estamos acostumbrados a ver las cosas así).  Ahora pues ha cambiado un poco el panorama con la llegada de la primera nevada (primera semana de Noviembre) ya no se ve nada verde sino todos los arboles con sus hojas caídas como podéis ver a continuación:
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Septiembre 2016
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Noviembre 2016
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